- El interruptor general automático (IGA) protege toda la instalación frente a sobrecargas y cortocircuitos, siendo obligatorio en cuadros modernos.
- Se diferencia del ICP, del diferencial y de los PIAs porque limita la corriente máxima admisible por la instalación, no la potencia contratada ni las fugas.
- Su calibre debe elegirse según la potencia prevista y la sección de los conductores; un dimensionado incorrecto provoca disparos frecuentes o falta de protección.
- Instalación y revisión del IGA deben realizarse por un profesional para garantizar seguridad, cumplimiento normativo y correcto funcionamiento.

El interruptor general automático, más conocido como IGA, es uno de esos componentes del cuadro eléctrico que casi nadie mira hasta que salta y se queda todo a oscuras. Sin embargo, es una de las piezas que más influyen en la seguridad de la instalación y de las personas, tanto en viviendas como en locales e incluso en entornos industriales.
Entender bien qué es el IGA, para qué sirve y cómo se diferencia de otros elementos como el ICP, el diferencial o los PIAs, es clave para saber qué está pasando cuando se va la luz, qué interruptor tocar y cuándo merece la pena llamar a un profesional. Además, conocer sus características, tipos, calibres y normativa te ayudará a elegir el modelo adecuado si tienes que sustituirlo o reformar tu instalación.
Qué es el interruptor general automático (IGA)
El IGA o interruptor general automático es un dispositivo de protección que se instala en el cuadro general de mando y protección de una vivienda, local o instalación industrial. Su misión es proteger el conjunto de la instalación eléctrica frente a sobrecargas y cortocircuitos, cortando la corriente cuando la intensidad supera niveles seguros.
En la práctica, el IGA actúa como el interruptor de seguridad principal: cuando detecta que por los cables circula más corriente de la que pueden soportar (sobrecarga) o se produce un cortocircuito, abre el circuito de forma automática y deja sin suministro a todos los circuitos aguas abajo. De esta forma se evita el sobrecalentamiento del cableado, daños en aparatos conectados e incluso un incendio.
La normativa española (Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, RD 842/2002) exige que el IGA tenga capacidad para cortar el suministro frente a sobrecargas y cortocircuitos con una intensidad mínima de 4.500 A de poder de corte en usos domésticos habituales. En industria, este valor puede ser sensiblemente superior en función de la potencia disponible.
Es un elemento obligatorio en cuadros modernos y no se puede sustituir por otros dispositivos de control de potencia. Aunque dispongas de ICP, contador inteligente u otros sistemas, el interruptor general automático debe estar presente para garantizar la protección de la instalación en su conjunto.
En el uso diario, además de su función automática, se recomienda bajar el IGA cuando se va a trabajar en la instalación (cambiar un enchufe, revisar un punto de luz, intervenir en el cuadro) o si vas a estar varios días fuera de casa y quieres dejar toda la vivienda sin tensión para ganar seguridad y evitar consumos fantasma.
Componentes y principio de funcionamiento del IGA
Aunque por fuera el IGA parezca solo una o varias palancas, en su interior integra varios mecanismos que permiten detectar distintas situaciones de fallo. Estos son los componentes más habituales en un interruptor general automático moderno.
El disparador térmico es el encargado de vigilar las sobrecargas. Está formado por una lámina bimetálica que se calienta cuando la corriente supera el valor nominal del interruptor durante un tiempo. Si la sobrecarga se mantiene, la lámina se deforma y dispara el mecanismo de apertura, cortando el suministro antes de que los conductores se dañen.
El disparador magnético se ocupa de los cortocircuitos. En este caso se utiliza un electroimán que reacciona de forma casi instantánea ante un aumento brusco de la corriente. Cuando se produce un cortocircuito, la intensidad se dispara y el campo magnético fuerza la apertura ultrarrápida del interruptor para evitar daños graves en cables y equipos.
El mecanismo de apertura y cierre del IGA es el que mueve internamente los contactos para permitir o interrumpir el paso de corriente. Este mecanismo se acciona tanto de forma automática (al disparar el térmico o el magnético) como manual, cuando subes o bajas la palanca desde el frontal del cuadro.
Muchos modelos incorporan contactos auxiliares que permiten informar a sistemas de monitorización, automatización o telegestión sobre el estado del interruptor (abierto o cerrado). En entornos industriales, estos contactos se usan para supervisar disparos, registrar alarmas o coordinar maniobras con otros equipos.
Para qué sirve el interruptor general automático
La función principal del IGA es proteger la instalación eléctrica frente a corrientes que superan lo que cables y equipos pueden soportar. No obstante, conviene desgranar con algo más de detalle sus cometidos para entender cuándo entra en juego.
En primer lugar, el IGA protege contra sobrecargas prolongadas. Esto ocurre cuando se conectan demasiados aparatos a la vez o se somete a la instalación a un uso más exigente del que admite, por ejemplo cuando se usan simultáneamente mantas eléctricas u otros equipos de calefacción. El disparador térmico detecta ese exceso de intensidad durante un tiempo y, antes de que se recaliente el cableado, abre el circuito y corta la luz.
En segundo lugar, el IGA protege contra cortocircuitos. Un cortocircuito se produce cuando dos conductores que no deberían tocarse quedan en contacto directo (fase con neutro o fase con tierra), generando una corriente muy elevada. Ante esta situación, el disparador magnético actúa casi de inmediato y desconecta la instalación en milésimas de segundo.
De forma indirecta, el IGA también contribuye a la protección de las personas. Al evitar que el cableado se recaliente o que un cortocircuito se mantenga, se reduce el riesgo de incendios y de contactos con partes metálicas que puedan quedar a potencial peligroso. El dispositivo específico para proteger a las personas es el diferencial, pero el IGA desempeña un papel de seguridad global muy relevante.
Por último, el interruptor general automático sirve como punto claro de corte para dejar toda la instalación sin tensión durante trabajos de mantenimiento, reformas o intervenciones de emergencia. Bajar el IGA garantiza que ninguno de los circuitos interiores recibe alimentación, lo que facilita trabajar de forma mucho más segura.
Dónde se encuentra el IGA en el cuadro eléctrico
La presencia del IGA en un cuadro eléctrico depende en parte de su antigüedad. En instalaciones anteriores a la estandarización de 2002 es posible que no exista, o que el cuadro no esté organizado según los criterios actuales del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión.
En los cuadros modernos, el interruptor general automático suele situarse en cabeza, normalmente en la parte superior izquierda o en el primer módulo, justo a la entrada de la alimentación. A su lado es habitual encontrar el dispositivo de Protección Contra Sobretensiones (PCS o PCT) y, a continuación, el interruptor diferencial y los PIAs de los distintos circuitos.
En instalaciones domésticas estándar, el IGA suele compartir zona con el ICP o con la función de control de potencia, aunque cada vez más este control se integra en el contador telegestionado. Por eso, en algunos cuadros modernos ya no se ve un ICP independiente, pero sí debe seguir habiendo un IGA claramente identificado.
En viviendas, la apariencia del cuadro también ha ido cambiando. A partir de 2002 es obligatorio que los elementos de protección se agrupen al menos en tres bloques: protección general (IGA y, si procede, PCS), diferencial y PIAs o magnetotérmicos de circuito. En cuadros más antiguos, la disposición y el aspecto de los interruptores pueden ser muy variados.
En entornos industriales, el interruptor general automático se instala en la cabecera del cuadro principal, justo después del punto de suministro o de los seccionadores de entrada. Desde ahí protege el conjunto de barras y alimentaciones a subcuadros y maquinaria, y puede coexistir con otros niveles de protección general para mejorar la selectividad entre cuadros.
Diferencias entre IGA, ICP, diferencial y PIAs
Es muy habitual confundir el IGA con otros dispositivos del cuadro, porque todos tienen aspecto de interruptor con palancas. Sin embargo, cada uno cumple una función concreta y son complementarios, no intercambiables.
El IGA protege la instalación eléctrica frente a sobrecargas y cortocircuitos, limitando la corriente máxima que pueden soportar los cables y equipos instalados. Su referencia es la capacidad física de la instalación según el boletín eléctrico y la sección de los conductores.
El ICP (Interruptor de Control de Potencia) actúa como policía del contrato de luz. Su función es cortar el suministro cuando se supera la potencia contratada con la compañía eléctrica, evitando que el usuario consuma más de lo que paga. Hoy en día esa función suele estar integrada en los contadores digitales, por lo que el antiguo ICP separado ha ido desapareciendo.
El interruptor diferencial (ID) no protege frente a sobrecargas ni cortocircuitos, sino frente a fugas de corriente a tierra. Compara la corriente que entra por la fase con la que sale por el neutro y, si detecta una diferencia superior a un umbral (por ejemplo 30 mA), dispara para proteger a las personas ante contactos indirectos o derivaciones peligrosas.
Los PIAs o pequeños interruptores automáticos son magnetotérmicos que protegen cada circuito interior de forma individual (alumbrado, enchufes, cocina, horno, termo, aire acondicionado, etc.). De este modo, si se produce un problema en un circuito concreto, solo se corta esa parte de la instalación y no todo el suministro general.
El Protector Contra Sobretensiones (PCS o PCT) es otro dispositivo obligatorio en cuadros modernos. Su misión es proteger los aparatos eléctricos ante picos de tensión (por maniobras en la red, tormentas, etc.), desviando a tierra el exceso de energía. A veces se comercializa integrado con el IGA en un mismo módulo combinado, pero su función es diferente.
Tipos de instalaciones: IGA monofásico y trifásico
La forma externa del interruptor general automático varía según el tipo de instalación. No es lo mismo proteger una pequeña vivienda con suministro monofásico que una nave industrial con alimentación trifásica de alta potencia.
En las instalaciones monofásicas típicas de hogares y pequeños negocios, el IGA suele ser un dispositivo de dos polos (dos palancas): uno para la fase y otro para el neutro. La tensión habitual está entre 220 y 230 V y toda la potencia disponible se concentra en ese único sistema de fase y neutro.
En las instalaciones trifásicas, habituales en industria, oficinas grandes o ciertos comercios, el interruptor general automático está compuesto por tres polos (o cuatro, si también se corta el neutro), uno por cada fase. La potencia total se reparte entre las tres fases, lo que permite alimentar motores trifásicos, grandes equipos y cuadros distribuidos.
En un suministro trifásico, la instalación se divide en varias líneas y la potencia disponible se reparte en tres corrientes alternas desfasadas. Esto hace posible alimentar maquinaria más potente con secciones de cable optimizadas, pero exige una protección adecuada de cada fase para evitar desequilibrios, pérdidas de fase o sobrecargas en una sola línea.
En cualquier caso, tanto en monofásico como en trifásico, el IGA debe ser capaz de cortar simultáneamente todos los polos que proteja. Esto garantiza que la desconexión sea completa y que no quede ninguna parte de la instalación energizada durante un trabajo de mantenimiento o tras un disparo de protección.
Selección del calibre: amperios, potencia y criterios técnicos
Elegir el IGA adecuado no es simplemente coger el más grande. El calibre del interruptor, expresado en amperios (A), debe ajustarse tanto a la potencia de la instalación como a la sección de los conductores que alimenta, según la normativa y el boletín eléctrico.
En una vivienda estándar suele instalarse un IGA de 25 A para una instalación doméstica típica con suministro monofásico. Este valor está pensado para proteger correctamente el cableado principal de la vivienda y permitir potencias habituales sin disparos injustificados.
En instalaciones industriales o comerciales, los calibres pueden ser mucho mayores: 40 A, 63 A, 80 A o más, según la potencia instalada, la simultaneidad de funcionamiento de las cargas y el tipo de equipos alimentados (motores, resistencias, variadores, etc.). Cada caso debe calcularse teniendo en cuenta los consumos reales y las características de la red.
Un error clásico es sobredimensionar el IGA pensando que así “no saltará nunca”. Si el interruptor admite una corriente superior a la que soportan los cables, deja de proteger correctamente la instalación y se corre el riesgo de sobrecalentamientos y daños serios sin que el automático llegue a disparar.
El error opuesto es elegir un IGA demasiado pequeño. En este caso, el interruptor disparará con frecuencia ante consumos que en realidad son normales, generando cortes de luz continuos e interrupciones de servicio innecesarias. Este escenario es muy molesto en viviendas y extremadamente costoso en líneas de producción industriales.
Además del calibre, en aplicaciones industriales se tienen en cuenta las curvas de disparo (tipo B, C, D, etc.), que definen cómo responde el interruptor ante picos de corriente de corta duración. En instalaciones con muchos motores o cargas inductivas, una curva inadecuada puede provocar disparos intempestivos en cada arranque.
Qué pasa cuando salta el IGA y cómo recuperar la luz
Cuando el IGA dispara y se corta la luz en toda la vivienda, suele indicar que se ha producido una sobrecarga, un cortocircuito o una subida de tensión que ha puesto en riesgo la instalación. El primer paso es mantener la calma y comprobar qué ha ocurrido justo antes del apagón.
En muchas ocasiones, el problema se resuelve simplemente subiendo de nuevo la palanca del IGA. Si ha sido una sobrecarga puntual (por ejemplo, encender a la vez horno, vitrocerámica, lavadora y aire acondicionado), al reducir la carga y rearmar el interruptor la instalación vuelve a la normalidad.
Si el IGA salta nada más intentar ponerlo en marcha, es probable que exista un cortocircuito o una avería persistente en algún punto de la instalación. En ese caso conviene bajar todos los PIAs, subir el IGA y luego ir levantando cada PIA uno a uno hasta localizar en qué circuito se reproduce el disparo.
Otra posibilidad es que el corte de luz afecte también a vecinos o a todo el edificio. Si ves que no solo tu vivienda está sin suministro, lo más probable es que se trate de una avería en la red de distribución. En ese caso no sirve de nada rearmar el IGA continuamente: hay que esperar a que la distribuidora solvente la incidencia, o contactar con ella indicando la dirección y CUPS si te lo solicitan.
Cuando los disparos del IGA son frecuentes sin una causa clara, conviene revisar la instalación con un profesional. Puede tratarse de sobrecargas repetidas, conexiones defectuosas, cables deteriorados o una instalación que se ha quedado corta frente a las necesidades actuales de consumo.
Si el interruptor general automático salta cada dos por tres, más que un problema del propio dispositivo suele ser un síntoma de que algo no va bien en la instalación o en los hábitos de consumo.
Una causa frecuente es tener demasiados electrodomésticos potentes funcionando a la vez. Horno, vitro, lavadora, secadora, calefacción eléctrica y aire acondicionado pueden sumar intensidades muy elevadas. En estos casos, conviene repartir los usos en el tiempo y optar por equipos de alta eficiencia para reducir la carga sobre el IGA.
Otra posibilidad es que la instalación tenga una potencia prevista demasiado ajustada al uso real de la vivienda o del negocio. Si la demanda habitual supera con frecuencia la capacidad del cableado y del cuadro, puede ser necesario replantear la acometida, aumentar la sección de conductores y adaptar el IGA y el resto de protecciones, siempre a través de un instalador autorizado.
Tampoco hay que descartar averías puntuales, como enchufes deteriorados, cables dañados en obras, conexiones flojas o aparatos defectuosos que provocan cortocircuitos intermitentes. En industria, fallos en motores, variadores o resistencias de potencia también pueden desencadenar disparos reiterados del general.
Rearmar el IGA una y otra vez sin investigar la causa no es buena idea. Cada disparo es una señal de que el dispositivo está haciendo su trabajo para evitar daños mayores. Si los cortes son recurrentes, la mejor solución es recurrir a un profesional que mida intensidades, revise conexiones y verifique la selectividad de las protecciones.
Diferencia entre interruptor general automático y de maniobra
En muchos cuadros industriales conviven el interruptor general automático y el interruptor general de maniobra, y a simple vista se parecen bastante. Sin embargo, sus funciones son diferentes y no deben confundirse.
El interruptor general de maniobra es, ante todo, un elemento de seccionamiento. Sirve para conectar y desconectar manualmente la alimentación de un cuadro, máquina o línea, proporcionando un punto de corte visible y seguro para trabajos de mantenimiento o parada de emergencia planificada.
A diferencia del IGA, el interruptor de maniobra no incorpora disparo térmico ni magnético. Es decir, no está diseñado para proteger frente a sobrecargas o cortocircuitos, sino solo para permitir o impedir el paso de corriente cuando alguien acciona su mando.
El interruptor general automático, en cambio, combina la función de corte con la protección. Actúa de forma automática ante sobreintensidades, sin necesidad de que nadie lo accione manualmente, y normalmente se coordina con otros dispositivos para que la selectividad de la instalación sea la adecuada.
Lo habitual en cuadros industriales es utilizar ambos dispositivos de forma complementaria: el IGA protege frente a fallos eléctricos y el interruptor de maniobra proporciona un corte manual claramente identificable. Esta combinación mejora la seguridad operativa y facilita el trabajo de mantenimiento y explotación de la instalación.
Tipos de IGA, modelos y precios orientativos
En el mercado existen múltiples modelos de interruptores generales automáticos, desde versiones estándar para viviendas hasta equipos industriales de altas prestaciones, rearmables o con accesorios de comunicación y disparo remoto.
Para uso doméstico, los IGA suelen ser magnetotérmicos modulares que se montan sobre carril DIN en el cuadro general. Sus diferencias principales están en la intensidad nominal (25 A, 32 A, 40 A…), el número de polos (dos para monofásico, tres o cuatro para trifásico) y la marca.
Algunos modelos combinan en un solo dispositivo el IGA y el protector contra sobretensiones. Estos equipos 2 en 1 ahorran espacio en el cuadro y simplifican el cableado, pero es importante no confundirlos con un PCS independiente: aunque estén integrados físicamente, cada parte sigue cumpliendo su función específica.
En instalaciones industriales pueden emplearse interruptores automáticos de caja moldeada o equipos de mayor calibre, con posibilidad de regulación de disparo, accesorios de enclavamiento, contactos auxiliares avanzados o módulos de comunicación para su integración en sistemas de supervisión.
El precio de un IGA doméstico básico no es muy elevado, pero varía según el fabricante, el amperaje y si incluye funciones adicionales. A ese coste hay que sumar la mano de obra del instalador autorizado, que es quien debe realizar la sustitución o nueva instalación para garantizar la seguridad y el cumplimiento normativo.
Instalación, mantenimiento y buenas prácticas de seguridad
La instalación de un interruptor general automático nunca debería ser un trabajo de bricolaje. Conectar un IGA implica manipular la entrada principal de la instalación, por lo que es obligatorio que lo haga un instalador electricista habilitado, siguiendo esquema, sección de conductores y protecciones indicadas en el boletín.
En el mantenimiento doméstico, basta con revisar periódicamente el estado del cuadro, comprobar que no hay signos de quemaduras, olores extraños o calentamientos anómalos en el entorno del IGA y el resto de interruptores. Si se aprecia cualquier anomalía, lo prudente es no forzar el uso y llamar a un profesional.
En industria, el mantenimiento del interruptor general automático es más exigente. Se incluyen revisiones periódicas, reapriete de bornes, limpieza de cuadros con aire comprimido, comprobación de disparos y, en su caso, ensayos de funcionamiento según los protocolos de la empresa.
Señales claras de desgaste o fallo en un IGA pueden ser disparos sin causa aparente, ruidos internos, dificultad para rearmar, calentamiento excesivo de la carcasa o daño visible en la envolvente. Ante cualquiera de estas situaciones, lo más recomendable es planificar su sustitución por seguridad.
Como buenas prácticas generales de seguridad eléctrica, siempre conviene identificar bien cada dispositivo del cuadro, etiquetar circuitos, conocer la ubicación del IGA y enseñar a los ocupantes de la vivienda o al personal de la empresa cómo actuar de forma básica ante un disparo, sin manipular nada más allá de lo que sea razonable y seguro.
Comprender qué es y cómo funciona un interruptor general automático ayuda a dejar de verlo como una simple palanca que “da problemas” cuando salta y a entender que es, en realidad, el guardián principal de la instalación eléctrica. Elegir el calibre adecuado, diferenciarlo de ICP, diferencial, PIAs y PCS, saber dónde está, cuándo conviene bajarlo y qué significa que dispare con frecuencia permite mejorar la seguridad, evitar averías costosas y alargar la vida útil tanto de los cables como de los equipos conectados, tanto en una vivienda como en una planta industrial.
Guía de compra
- 1 Qué es el interruptor general automático (IGA)
- 2 Componentes y principio de funcionamiento del IGA
- 3 Para qué sirve el interruptor general automático
- 4 Dónde se encuentra el IGA en el cuadro eléctrico
- 5 Diferencias entre IGA, ICP, diferencial y PIAs
- 6 Tipos de instalaciones: IGA monofásico y trifásico
- 7 Selección del calibre: amperios, potencia y criterios técnicos
- 8 Qué pasa cuando salta el IGA y cómo recuperar la luz
- 9 Por qué salta a menudo el IGA y qué soluciones hay
- 10 Diferencia entre interruptor general automático y de maniobra
- 11 Tipos de IGA, modelos y precios orientativos
- 12 Instalación, mantenimiento y buenas prácticas de seguridad





