- El primer iPhone plegable, probablemente llamado iPhone Ultra, apostará por un formato tipo libro compacto con pantallas OLED LTPO de 5,5 y 7,8 pulgadas.
- Su lanzamiento se espera junto a la familia iPhone 18, con presentación en septiembre de 2026 y posible venta retrasada a diciembre por problemas de producción.
- Montará un chip A20 de 2 nm, al menos 12 GB de RAM, hasta 1 TB de almacenamiento y una batería cercana a 5.500 mAh, convirtiéndose en el iPhone más potente y caro hasta la fecha.
- El precio de partida rondará o superará los 2.000 euros y la disponibilidad será limitada al comienzo, con muy pocas unidades y alta demanda esperada.
El primer iPhone plegable de Apple lleva años dando que hablar y, por fin, las piezas empiezan a encajar. No hay nada oficial por parte de la compañía, pero las filtraciones de analistas de referencia, informes de la cadena de suministro y rumores cada vez más coincidentes dibujan un dispositivo muy real, caro y pensado para un público muy concreto.
Conviene dejar claro desde el principio que toda la información procede de fuentes externas a Apple, por lo que cualquier dato podría cambiar en el último minuto. Aun así, el caudal de pistas es tan grande que ya es posible hacerse una idea bastante sólida de cómo será el iPhone plegable (o iPhone Ultra, como muchos ya lo llaman), cuándo podría lanzarse, qué formato de pantalla tendrá, qué potencia esconderá por dentro y, sobre todo, cuánto nos tocará rascar el bolsillo.
Cómo podría llamarse el iPhone plegable de Apple
En el mundo Android se ha impuesto una especie de norma no escrita: los móviles que se doblan como un libro suelen llamarse Fold, mientras que los que lo hacen en vertical, al estilo concha, reciben el apellido Flip. Tiene sentido, es descriptivo y todo el mundo lo entiende a la primera.
En el caso de Apple, las cosas parecen ir por otro camino. Durante mucho tiempo se ha hablado de un supuesto «iPhone Fold» como nombre provisional, ya que encaja con el formato tipo libro que apuntan casi todas las filtraciones. De hecho, algunas fuentes internas se refieren a él así a nivel interno para diferenciarlo del resto de la gama.
Sin embargo, varios rumores recientes, especialmente los del filtrador chino Digital Chat Station, apuntan con fuerza a que Apple habría optado por el apellido Ultra para bautizar a su primer plegable. El razonamiento es sencillo: la marca ya utiliza esta palabra en productos de gama muy alta como el Apple Watch Ultra o los chips M1 Ultra y M3 Ultra, e incluso se la ha asociado a futuros MacBook táctiles y AirPods avanzados.
En la práctica, el término Ultra se ha convertido en la etiqueta que Apple reserva para lo más exclusivo, potente y caro de su catálogo, por encima incluso del apellido Pro. Un móvil plegable que rondará o superará los 2.000 euros encaja perfectamente en esa filosofía, por precio, por complejidad técnica y por ser un producto casi experimental dentro de la gama iPhone.
Así que, aunque muchos lo sigamos llamando de forma genérica iPhone plegable o iPhone Fold para entendernos, cada vez parece más plausible que en la caja veamos algo como: simplemente, iPhone Ultra.

Fecha de presentación y lanzamiento: un calendario más complicado de lo normal
Si hay un punto en el que las filtraciones empiezan a coincidir es en la ventana temporal de lanzamiento. La mayoría de fuentes serias sitúan la presentación del iPhone plegable junto a la familia iPhone 18, lo que nos lleva directamente a septiembre de 2026 como mes clave dentro del calendario de Apple.
Varios analistas, como Mark Gurman o Ming-Chi Kuo, hablan de un anuncio en la tradicional keynote de septiembre, probablemente hacia la segunda semana del mes. Siguiendo la rutina habitual de la marca, se baraja en concreto una presentación en torno al 8 de septiembre, reservas ese mismo viernes y primera oleada de lanzamientos el día 18. Ese sería el escenario ideal si todo va sobre ruedas.
La realidad, no obstante, es bastante más compleja. Informes recientes de medios asiáticos como Digitimes y Nikkei Asia revelan que la producción del iPhone plegable va justa de tiempo. El dispositivo habría arrastrado problemas en una fase clave del desarrollo, la EVT (Engineering Validation Test), que es donde se exprimen los prototipos para depurar fallos de diseño.
Ese tropiezo inicial habría tenido un efecto dominó: la producción en masa habría pasado de junio a agosto, dejando a Apple y sus proveedores con apenas unas semanas para acumular stock antes del supuesto lanzamiento de septiembre. Entre medias, el móvil todavía tiene que superar la DVT (Design Validation Testing) y la PVT (Production Validation Testing), los pasos previos antes de encender la cadena de montaje a todo gas.
Con este margen tan ajustado, las filtraciones plantean dos escenarios posibles. Uno, que Apple mantenga la venta en septiembre, pero asumiendo que habrá pocas unidades, agotándose en cuestión de minutos. Otro, que la compañía se limite a presentar el iPhone plegable junto al resto de iPhone 18, pero retrase su llegada a las tiendas hasta diciembre, dándose tres meses para acumular stock y no repetir los problemas de disponibilidad del iPhone X en 2017.
También hay rumores más conservadores que señalan 2027 como posible fecha de llegada, aprovechando el 20º aniversario del iPhone original para montar un lanzamiento por todo lo alto. No es la opción favorita de los filtradores más fiables, pero está sobre la mesa como plan B si la producción se complica demasiado.

Respecto a la forma, casi todas las fuentes coinciden en que Apple se ha decantado por un plegable tipo libro, no tipo concha. Es decir, un móvil que, cerrado, se parece a un iPhone «normal» de tamaño contenido y, al abrirlo, se transforma en una especie de mini iPad, ideal para multitarea, lectura o productividad.
Dentro de los plegables tipo libro hay dos grandes enfoques. Algunos modelos, como los Galaxy Z Fold de Samsung, apuestan por una pantalla exterior alargada y estrecha, bastante alta, que recuerda al formato de un móvil tradicional pero más vertical. Otros, como el OPPO Find N2 o el Huawei Pura X, optan por un formato más cuadrado, cercano al 4:3, que hace que el dispositivo sea más compacto y manejable cuando está cerrado.
Los rumores apuntan a que el iPhone plegable seguirá esta segunda filosofía, es decir, un diseño más bien compacto, con proporciones tipo «pasaporte». De acuerdo con filtraciones como las de Ming-Chi Kuo y TrendForce, la pantalla externa tendría una diagonal de unos 5,49-5,5 pulgadas, mientras que el panel interno se iría a unas 7,8 pulgadas cuando lo abramos por completo.
Más allá de las pulgadas, lo relevante es la intención de Apple: no quieren un móvil enorme que se haga todavía más grande, sino un teléfono relativamente pequeño que se convierte en una tableta reducida cuando lo necesitas. Tiene sentido si pensamos en portabilidad y comodidad de uso del panel exterior, que será el que veas la mayor parte del día.
En cuanto a materiales, todo indica que el iPhone plegable apostará fuerte por el titanio combinado con aluminio. Se habla de un chasis principal en aluminio para contener el peso y el grosor, y zonas reforzadas en titanio en los puntos sometidos a mayor tensión, como la bisagra y bordes críticos. Apple ya ha demostrado en modelos recientes como el iPhone Air o la gama Pro que sabe trabajar el titanio para lograr dispositivos muy finos y, a la vez, resistentes.
El diseño general seguiría la línea «muy Apple»: bordes planos, acabados sobrios, nada de colores estridentes y un aspecto claramente premium. Las filtraciones insisten en que los tonos serían bastante clásicos, centrados en el negro y el blanco (o variantes muy próximas), dejando de lado apuestas más llamativas como el naranja cósmico visto en otras generaciones.

Pantallas y la batalla contra la famosa arruga
Si hay un tema delicado en cualquier plegable es el del pliegue visible en la pantalla interior. Ningún fabricante ha logrado eliminarlo del todo: en las primeras generaciones era muy evidente y, aunque los modelos actuales han mejorado mucho, la arruga sigue ahí, perceptible al tacto y a contraluz.
Apple parece haber convertido este problema en uno de sus principales campos de batalla. Informes procedentes de la cadena de suministro, como los de ET News, aseguran que la compañía ha decidido reducir el pliegue al mínimo «cueste lo que cueste». El objetivo sería diferenciar de manera clara su iPhone plegable del resto de modelos del mercado, incluso aunque eso suponga encarecer notablemente la producción.
Para conseguirlo, el iPhone plegable combinaría varias tecnologías. Por un lado, habría una placa metálica de alta resistencia bajo la pantalla interna, diseñada para repartir mejor las tensiones de la bisagra y evitar que se marque tanto la zona de doblado. Por otro, usaría una bisagra con aleaciones de «metal líquido» más duraderas y flexibles que las convencionales.
La parte visible estaría cubierta por un cristal UTG (Ultra Thin Glass), ya presente en otros plegables de última generación, pero acompañado esta vez por un panel OLED desarrollado junto a Samsung Display que integraría los sensores táctiles directamente en la propia lámina de pantalla. Con esto se consigue reducir el grosor del conjunto y permitir un curvado más controlado, lo que debería ayudar tanto a la durabilidad como a la apariencia del pliegue.
En cuanto a especificaciones, todo señala a que el iPhone plegable montará dos paneles OLED LTPO con tasa de refresco de 120 Hz, tanto en el exterior como en el interior. La pantalla interior tendría esas 7,8 pulgadas comentadas, mientras que la externa se movería en torno a las 5,49-5,5 pulgadas. Ambos paneles contarían con ProMotion, lo que permitirá adaptar dinámicamente la frecuencia de refresco para ahorrar batería cuando no hace falta tanto movimiento y ofrecer máxima fluidez en juegos o animaciones.
Algunos rumores incluso se atreven a ir más allá, mencionando la posibilidad de Face ID bajo la pantalla en alguna de las caras del dispositivo, aunque esta idea choca con otras filtraciones que aseguran que el espacio interno de un plegable es demasiado valioso como para alojar todo el módulo TrueDepth tradicional.
Procesador, memoria y batería: un tope de gama sin concesiones
Por dentro, el iPhone plegable no va a quedarse corto. Todo apunta a que compartirá cerebro con los iPhone 18 y 18 Pro, estrenando la generación A20 (o A20 Pro, según el modelo), un chip fabricado por TSMC con proceso de 2 nanómetros. Este salto de litografía debería traer mejoras importantes tanto en rendimiento como, sobre todo, en eficiencia energética.
Algunos informes técnicos hablan del uso de la tecnología WMCM (Wafer-Level Multi-Chip Module), mediante la cual la memoria RAM se integra directamente en el propio chip junto a la CPU, la GPU y la NPU. Sobre el papel, este enfoque permitiría un aumento de rendimiento de entre un 10 y un 15 % respecto a la generación A19, acompañado de una reducción del consumo en torno al 30 %, algo clave en un dispositivo que tiene que alimentar dos pantallas.
En cuanto a memoria, las filtraciones no se andan con medias tintas: se espera un mínimo de 12 GB de RAM para el iPhone plegable, en línea con lo que ya se baraja para los iPhone 17 Pro y 18 Pro. El almacenamiento interno se movería en las capacidades habituales de la gama alta de Apple: 256 GB, 512 GB y 1 TB, sin rastro de una versión de 128 GB, que se consideraría demasiado escasa para un producto tan caro.
La batería es otro de los puntos llamativos. Distintas fuentes sitúan su capacidad entre los 5.400 y los 5.800 mAh, con números que últimamente apuntan a unos 5.500 mAh como valor más probable. Sería, de confirmarse, la batería de mayor capacidad jamás vista en un iPhone, algo lógico si pensamos que tiene que sostener una gran pantalla interna de casi ocho pulgadas, además del panel exterior.
No se conocen aún todos los detalles sobre la velocidad de carga, pero es razonable esperar una carga rápida similar a la de las últimas generaciones de iPhone, además de carga inalámbrica y compatibilidad con accesorios MagSafe o su evolución. Dado el posicionamiento del producto, no tendría sentido escatimar precisamente aquí.
Cámaras y biometría: equilibrio entre espacio y prestaciones
Si algo complica mucho la vida a los ingenieros en un plegable es el módulo de cámara. El espacio interno es limitado y hay que dejar hueco para la bisagra, la pantalla flexible, la batería partida en varias celdas y el propio chasis. Por eso, la mayoría de plegables sacrifican el teleobjetivo y se centran en un angular y un ultra gran angular.
En el caso del iPhone plegable, los rumores van en esa línea. Se habla de un sensor principal y un ultra gran angular de 48 megapíxeles, sin rastro de telefoto tradicional. Esto no significa que Apple renuncie por completo al zoom, pero sí que probablemente dependa más de recortes sobre el sensor de alta resolución y de algoritmos de fotografía computacional que de una lente dedicada.
La configuración general más repetida menciona un total de cuatro cámaras: dos traseras y dos frontales, una en la pantalla exterior y otra en la interior. Así, podrías hacer videollamadas o selfies tanto con el móvil cerrado como abierto, sin recurrir a soluciones demasiado rebuscadas.
Más allá del número de sensores, también hay quien apunta a la llegada de tecnologías como MetaLens o mejoras significativas en el sensor LiDAR, heredadas de los modelos Pro más avanzados. No es descabellado pensar que Apple use el iPhone plegable como escaparate de algunas funciones fotográficas exclusivas, al menos durante los primeros años.
En el apartado de seguridad biométrica, la cosa se pone interesante. Varios rumores coinciden en que el iPhone plegable podría prescindir del Face ID tradicional por una cuestión de espacio y complejidad de integración bajo pantalla. En su lugar, reaparecería un viejo conocido: Touch ID, esta vez integrado en un botón lateral, similar a lo que ya vemos en los iPad.
Al mismo tiempo, otros informes no descartan que Apple haya encontrado la forma de esconder parte del sistema TrueDepth tras el panel, al menos en una de las caras. No sería la primera vez que la compañía combina dos métodos biométricos diferentes, así que no hay que descartar un escenario en el que convivan Touch ID y algún tipo de Face ID optimizado para plegables.
iOS 27 y experiencia de uso: un iPhone que quiere ser mini iPad (y casi mini Mac)
En el plano del software, la apuesta también será fuerte. Todo indica que el iPhone plegable llegará de fábrica con iOS 27, en una versión adaptada al formato plegable. Algunos rumores la llaman internamente iOS Fold Edition, aunque probablemente Apple lo presentará de forma más discreta, simplemente como las nuevas capacidades de iOS para dispositivos con pantalla flexible.
La idea sería acercarse bastante a la experiencia de iPadOS en lo que respecta a multitarea y productividad. Se habla de ventanas flotantes, modos de pantalla partida muy avanzados, arrastrar y soltar entre apps con el móvil desplegado, e incluso de utilizar el iPhone como una especie de mini MacBook al apoyarlo en forma de «L», usando una mitad como teclado táctil y la otra como pantalla principal.
A eso habría que sumar la integración de Apple Intelligence, la plataforma de IA propia de la compañía que Apple estaría potenciando desde 2025. En un dispositivo con tanta pantalla, tiene todo el sentido del mundo que funciones como la generación de resúmenes, la edición inteligente de fotos o el asistente contextual estén muy presentes.
Algunas filtraciones más entusiastas incluso mencionan soporte para Apple Pencil en el panel interior, lo que convertiría al iPhone plegable en una herramienta muy atractiva para dibujantes, diseñadores o quienes toman muchas notas a mano. No está tan claro que esta función llegue a la primera generación, pero encaja con esa idea de ofrecer un híbrido entre móvil y iPad mini, por lo que conviene pensar en accesorios similares a las fundas para iPad.
En cualquier caso, la clave del software será que Apple sepa aprovechar de verdad el formato plegable. Samsung ha marcado el camino durante años con sus Galaxy Z Fold: modos flex, apps optimizadas, barras de tareas laterales… La expectativa es que Apple no se limite a copiar, sino que aporte su propia visión, con una experiencia pulida desde el primer día.
Precio estimado y disponibilidad: el iPhone más caro y difícil de conseguir
Hablemos de dinero, porque aquí viene uno de los puntos críticos. Todos los rumores coinciden en que el iPhone plegable será, con diferencia, el iPhone más caro de la historia. Las cifras que se manejan hablan de un precio de partida entorno a los 2.000 dólares, con posibilidades reales de alcanzar o superar los 2.259 euros en Europa.
Si miramos a la competencia, la previsión encaja. El Samsung Galaxy Z Fold7 parte en España de unos 2.109-2.219 euros según la versión, el Huawei Mate X7 se mueve en torno a los 2.099 euros y el Honor Magic V5 arranca en unos 1.999 euros. Apple nunca se ha caracterizado por ser la marca más barata del mercado, y menos aún cuando estrena categoría de producto.
Por eso, muchos analistas dan por hecho que el iPhone plegable se situará por encima de esos rivales en precio, reforzando su posición como dispositivo Ultra dentro del catálogo. Además, el salto a tecnologías de fabricación tan avanzadas, la compra de millones de paneles OLED flexibles y el uso extensivo de titanio no ayudan precisamente a abaratar costes.
A este coste económico se sumará probablemente otro «precio» a pagar: la escasez inicial de unidades. Volviendo al retraso de producción mencionado antes, los informes de Digitimes y otros medios dan por hecho que la fabricación en masa empezará tarde y con muchas limitaciones técnicas.
El resultado puede recordar bastante a lo que pasó con el iPhone X: reservas que se agotan en minutos, listas de espera de semanas o meses y un goteo constante de unidades en tienda. Algunos rumores hablan incluso de que Apple habría encargado solo unos 11 millones de paneles para la primera hornada, una cifra relativamente modesta si pensamos en la demanda potencial de un producto tan mediático.
Así que, si te estás planteando hacerte con uno, todo apunta a que no bastará con tener más de 2.000 euros preparados. Harán falta reflejos, estar atento el día y la hora exacta en la que Apple abra las reservas y, con un poco de suerte, ser de los primeros en la cola virtual.
Con todo lo que sabemos por ahora, el primer iPhone plegable de Apple se perfila como uno de los lanzamientos más ambiciosos y delicados de la compañía desde el iPhone X: un dispositivo tipo libro, compacto y de acabado ultraprémium, con pantallas OLED LTPO de alta tasa de refresco, un chip A20 de 2 nm con memoria unificada, una enorme batería cercana a los 5.500 mAh, cámaras equilibradas pero sin telefoto y un iOS 27 adaptado al formato plegable y muy apoyado en la IA. Llegará caro, en unidades contadas y con un nombre que apunta a iPhone Ultra, pero si Apple logra domar la bisagra, minimizar la arruga y exprimir el software como acostumbra, podría poner patas arriba el segmento de los plegables y convertir, otra vez, un nicho en el nuevo objeto de deseo del mercado.
Guía de compra
- 1 Cómo podría llamarse el iPhone plegable de Apple
- 2 Fecha de presentación y lanzamiento: un calendario más complicado de lo normal
- 3 Formato y diseño: tipo libro, compacto y muy premium
- 4 Pantallas y la batalla contra la famosa arruga
- 5 Procesador, memoria y batería: un tope de gama sin concesiones
- 6 Cámaras y biometría: equilibrio entre espacio y prestaciones
- 7 iOS 27 y experiencia de uso: un iPhone que quiere ser mini iPad (y casi mini Mac)
- 8 Precio estimado y disponibilidad: el iPhone más caro y difícil de conseguir










