Beber agua con bicarbonato de sodio: beneficios, riesgos y usos reales

  • Actúa como un antiácido eficaz para neutralizar la acidez estomacal y el reflujo de forma puntual.
  • Ayuda a los deportistas de alta intensidad a retrasar la fatiga muscular al reducir la acidez en los músculos.
  • Su consumo excesivo puede provocar alcalosis metabólica y problemas cardiovasculares debido a su alto contenido en sodio.

beneficios de beber agua con bicarbonato

Seguramente te has topado alguna vez con el típico consejo de usar el bicarbonato de sodio para limpiar la nevera o para que el bizcocho suba en el horno. Sin embargo, últimamente se ha puesto muy de moda en redes sociales y foros de bienestar beber agua con bicarbonato, prometiendo desde mejoras en el rendimiento deportivo hasta efectos desintoxicantes que parecen sacados de un cuento.

Pero ojo, que no todo lo que brilla es oro. Aunque es un ingrediente natural que tenemos todos en la despensa, meterlo en nuestro cuerpo no es un juego. Los expertos nos advierten que la química del organismo es muy delicada y que lo que para alguien puede ser un alivio, para otro podría acabar en una visita urgente a la sala de emergencias si no se hace con cabeza.

Mujer deportista sonriendo con mancuernas rodeada de frutas y verduras frescas, representando la nutrición deportiva integral.
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¿Cómo actúa el bicarbonato en nuestro cuerpo?

Para entenderlo, hay que hablar del pH. El bicarbonato de sodio es una sustancia alcalina (con un pH de unas 8,3), mientras que nuestro estómago es extremadamente ácido para poder digerir los alimentos. Al mezclarlo con agua, el bicarbonato neutraliza el ácido, lo que explica por qué nos sienta tan bien cuando tenemos ese ardor molesto en el pecho o indigestión tras una comida demasiado copiosa.

A nivel sanguíneo, el cuerpo mantiene un rango muy estrecho entre 7,35 y 7,45. Si nos pasamos con el consumo de esta sustancia, podemos provocar que la sangre se vuelva demasiado alcalina, un estado peligroso conocido como alcalosis metabólica que puede afectar seriamente al corazón y al cerebro.

Beneficios respaldados por la ciencia

Si hablamos de cosas que realmente funcionan y tienen base científica, hay tres puntos clave:

  • Rendimiento deportivo: Durante ejercicios intensos y anaeróbicos (como el boxeo, el sprint o el remo), los músculos acumulan iones de hidrógeno que causan esa sensación de «quemazón» y fatiga. Tomar bicarbonato una o dos horas antes de entrenar puede reducir la acidez muscular, permitiendo aguantar más repeticiones y retrasar el agotamiento hasta unos 12 minutos en actividades de alta intensidad. Para optimizar estos resultados, es recomendable consultar una guía completa de nutrición deportiva.
  • Salud renal: En pacientes con enfermedad renal crónica, los riñones no eliminan el ácido correctamente. Algunos estudios indican que la suplementación controlada puede ralentizar la progresión de la enfermedad al compensar la carga ácida del organismo.
  • Alivio digestivo: Es un componente clásico de los antiácidos porque combate el reflujo gastroesofágico y la acidez estomacal de manera inmediata, aunque se recomienda hacerlo 1 o 2 horas después de comer para no interferir con la digestión natural.

Riesgos y contraindicaciones: No te pases de la raya

Aquí es donde hay que tener mucho cuidado. El bicarbonato tiene una cantidad ingente de sodio; una sola cucharadita puede aportar más de 1.200 mg, superando casi el límite diario recomendado para adultos con hipertensión. Por eso, las personas con problemas cardiovasculares, niños menores de 12 años y mujeres embarazadas deben evitar su ingesta por completo a menos que un médico lo indique.

El abuso prolongado puede llevar a situaciones graves como la hipernatremia (exceso de sodio en sangre), que en casos extremos ha provocado inflamación cerebral o rupturas gástricas debido a la rápida producción de gas. Además, si reducimos demasiado el ácido del estómago, podríamos facilitar que los gérmenes entren al sistema digestivo o que algunos medicamentos no se absorban correctamente.

Guía de uso y dosis recomendadas

No existe una dosis universal, pero para una indigestión puntual, se sugiere empezar con un cuarto de cucharadita en un vaso de agua. En el ámbito deportivo, las dosis suelen variar entre 0,2 y 0,5 gramos por kilo de peso, aunque muchos atletas no toleran tal cantidad y sufren náuseas o diarreas. Es fundamental no usar este remedio por más de dos semanas seguidas sin supervisión profesional.

Más allá del vaso de agua: Usos en el hogar y la piel

El bicarbonato es un auténtico «todoterreno». En el cuidado personal, se puede usar como exfoliante facial suave o para crear una pasta que alivie la picazón de picaduras de insectos y quemaduras solares. Incluso sirve para mantener el aliento fresco si se mezcla con la pasta de dientes, aunque hay que tener cuidado porque su naturaleza abrasiva podría desgastar el esmalte dental si se usa en exceso.

En casa, es un desengrasante natural increíble. Sirve para limpiar el microondas por dentro y por fuera, desatascar drenajes (si se mezcla con vinagre), eliminar olores de zapatos o incluso como extintor improvisado para fuegos pequeños en la cocina. También es muy útil para lavar frutas y verduras, eliminando bacterias y residuos de forma sencilla.

cómo limpiar el microondas
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Mitos comunes que debes olvidar

Hay que dejar claro que el bicarbonato no desintoxica el organismo ni cambia el pH de la sangre de forma saludable; de eso ya se encargan el hígado y los riñones. Las afirmaciones que lo presentan como una cura milagrosa contra enfermedades crónicas o como un método preventivo general carecen de base científica y entran en el terreno de la pseudociencia.

El uso de agua con bicarbonato es una herramienta útil para situaciones puntuales, como combatir la acidez o mejorar un entrenamiento muy intenso, siempre que se haga con moderación y bajo supervisión. Sin embargo, para mantener una salud óptima, lo más efectivo sigue siendo una dieta rica en frutas y verduras, evitando caer en la tentación de soluciones rápidas que podrían resultar contraproducentes para nuestro corazón y riñones.